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Síndrome del Túnel Tarsiano

Descripción

¿Alguna vez estuvo en el subte durante la hora pico? En cada parada, aproximadamente dos personas descienden y al menos veinte suben al tren, preparándose para viajar como sardinas ansiosas de ser enlatadas, las cosas se vuelven un poco apretadas allí dentro, su codo golpea la espalda de otra persona, las rodillas golpean muslos, sus pies se enredan con otros pies. Ahora, imagine si alguien dentro de ese subte lleno de de gente comenzara a expandirse como un globo. En vez de estar apretado e incómodo, comienza a sentir que lo aplastan a media que la persona globo ocupa más espacio.

Algo parecido es lo que ocurre en el síndrome del túnel tarsiano. El túnel tarsiano es un espacio entre los huesos del tobillo y un ligamento grueso dentro del tobillo que se llama retináculo flexor. En ese espacio, se encuentran tendones, arterias, venas y el nervio tibial posterior (que se expande cuando sale del túnel tarsiano y le proporciona nervios a toda la planta del pie). Dentro del túnel tarsiano hay poco lugar y si algo comienza a ocupar más espacio del que debería, el resto se aplasta, incluyendo el nervio tibial posterior. Las venas varicosas (crecen alrededor del nervio y lo comprimen), la tendinitis (inflamación del tendón), los espolones óseos o un tejido blando crece como quistes ganglionares, fibromas o lipomas se pueden inflamar en el espacio del túnel tarsiano, y comprimen al nervio. O bien, la inflamación puede ocurrir por una lesión (como un esguince o una fractura de tobillo) o enfermedades como diabetes y artritis reumatoidea.

En realidad, una de las causas más importantes del síndrome del túnel tarsiano es el pie más plano de lo normal. Esto hace que el talón se incline hacia afuera, lo que estira el nervio tibial posterior y comprime el túnel tarsiano (similar a lo que ocurriría si el coche del subte comenzara a encogerse).

El síndrome del túnel tarsiano es bastante similar al síndrome del túnel carpiano en las manos y las muñecas.

Síntomas

Si usted sufre el síndrome del túnel tarsiano, puede experimentar un cosquilleo, quemazón o adormecimiento desde la parte interna de su tobillo hasta el arco y hacia el interior del pie. La sensación puede ser similar lo que sentiría si se parara sobre alfileres y agujas (esto no es una buena idea cuando está en un subte lleno de gente), un dolor agudo o choques eléctricos.

El dolor puede empeorar a medida que pasa el día pero luego desaparece cuando se baja del subte, coloque los pies hacia arriba, masajéelos un poco y mire su serie preferida, todo esto mientras toma un helado rocky road, claro. (En realidad, se sentirá mejor en todo el cuerpo). En pocas palabras, el dolor puede mejorar si descansa y eleva los pies.

Los síntomas del síndrome del túnel tarsiano pueden aparecer después de que comience un nuevo programa de ejercicios o después de períodos prolongados de actividad (como caminar o estar de pie). Sin embargo, una vez que aparecen estos síntomas no postergue la visita al podiatra (aunque tenga que ir en subte). El síndrome del túnel tarsiano, si continúa durante mucho tiempo, puede provocar un daño permanente en el nervio.

Diagnóstico

Cuando llegue a la oficina del podiatra, le examinará el pie y le dará unos golpecitos para ver si tiene síntomas, también puede presionar la zona del túnel tarsiano para determinar si tiene un crecimiento inusual. La inflamación en la zona puede ser obvia en una revisación visual. Quizás sea necesario que le cuente a su podiatra acerca de sus síntomas, por ejemplo, cuándo comenzaron, qué parece empeorarlos, etc.

Su podiatra puede aconsejarle que se haga una resonancia magnética para observar los tejidos blandos en la zona y ver si se observa alguna pequeña masa en el túnel tarsiano, aunque no mostrará ningún daño en el nervio. Si su condición no mejora, su médico le aconsejará que se realice una electromiografía o una prueba de neuroconducción para ver qué tan bien sus nervios transportan los impulsos eléctricos.

Tratamiento

El tratamiento para su problema de túnel tarsiano realmente depende de su causa. Sin embargo, varias cosas pueden ayudar. Primero, es importante que mantenga su pie en reposo el mayor tiempo posible. Si  su problema es la inflamación de la zona, su podiatra debe inmovilizar el pie utilizando un yeso o una bota de yeso. También puede colocarse hielo (20 minutos sobre una toalla fina, luego descanse durante 40 minutos) en la zona y también puede tomar medicamentos antiinflamatorios (ya sea ibuprofeno por vía oral o un tratamiento con inyecciones de cortisona) que le ayudarán a reducir la inflamación y el dolor. La fisioterapia (tratamientos con ultrasonido o ejercicios) pueden brindar alivio.

Si un pie extremadamente plano es lo que provoca este problema, su podiatra puede recomendarle el uso de aparatos ortopédicos (plantillas recetadas), zapatos con apoyo especial o una bota que sujete su pie. Sin embargo, si estos tratamientos no mejoran sus síntomas, su podiatra puede recomendarle una cirugía para eliminar los tejidos blandos, si es que hay, o liberar un ligamento que esté presionando el nervio.

Con el tratamiento adecuado, su nervio tibial posterior debería tener un poco más de espacio, lo que sería mucho mejor para usted se encuentre en un subte o no.