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Muletas: una guía completa

Descripción

Tal vez en algún momento de su vida (como por ejemplo, luego de una torcedura grave de tobillo, una fractura de hueso o una cirugía en su pie) es necesario caminar sobre un solo pie. En estas situaciones, y dado que todavía los exoesqueletos autopropulsados no están totalmente desarrollados, usar muletas puede ser la mejor opción para movilizarse. Puede usar muletas para evitar colocar peso sobre un pie (y mantener su equilibrio mientras lo hace) o puede usarlas para sostener mejor su pie mientras se para, se sienta o cambia de posición. Pueden parecer intimidantes e incómodas al principio, pero con un poco de práctica, podrá moverse bastante bien.

En primer lugar, lo mejor es conseguir un par de muletas que tengan punteras de goma en los extremos (ya que le ofrecen un mejor agarre al piso mientras camina. Realmente no es agradable caminar en muletas resbalosas) y que sean ajustables. (Las viejas muletas que lucían como una rama, como las del niño inválido de Un Cuento de Navidad, ya no se usan. Las muletas ahora son más modernas). Su podiatra puede recomendarle un lugar donde comprar sus muletas. (Además de ser un profesional experto en medicina, es un comprador experto de suministros médicos).

Cómo ajustar sus muletas

Cuando compre un nuevo par de muletas, lo primero que debe hacer es ajustarlas de acuerdo a su altura y las medidas de su cuerpo. Es recomendable hacer esto mientras está parado, pero debería pedir a alguien que le ayude a sostenerse para no perder el equilibrio.

■ Comience con los extremos de sus muletas, que deberán estar a unas seis pulgadas de distancia de  su dedo meñique del pie. Las almohadillas de las muletas (esos almohadones acolchonados que están en la punta de cada muleta), deberían estar a una pulgada y media, o el ancho de dos dedos, por debajo de sus axilas, para que sus hombros queden flojos y cómodos. No ejerza presión sobre las almohadillas, ya sea mientras esté caminando o esté parado. Esto le colocará demasiada presión a sus nervios e incluso puede provocar ciertos problemas a la fuerza de sus antebrazos.

■ Una vez que haya ajustado eso, puede ocuparse de ajustar el mango (la barra que está entre la almohadilla y la pata de la muleta) de modo que, cuando lo agarre, sus codos queden ligeramente doblados (unos quince a treinta grados, si le gusta medir ángulos). Sus codos deberían poder extenderse por completo cuando dé un paso con sus muletas. Muchas muletas vienen con mangos acolchonados, o bien puede cubrirlos usted mismo con un material que le permita hacer más cómodas sus muletas.

■ Finalmente, la longitud total de la muleta debería estirarse desde su axila hasta unas seis pulgadas por delante de las puntas de sus zapatos.

Caminar

Comenzar a caminar con muletas puede parecer difícil al comienzo, pero se le hará más fácil con la práctica.

■ Comience creando un trípode con el pie que lleva el peso (o su pie sano) y los extremos de sus muletas. Sólo trate de imitar a esas máquinas alienígenas de las películas de ciencia ficción o piense en un triángulo armado con su pie sano como una punta y los dos extremos de sus muletas como las otras dos puntas.

■ Coloque los extremos de sus muletas a unos cuatro a seis pulgadas al frente y al costado de sus zapatos. (Nuevamente, piense en un triángulo).

■ Para moverse hacia delante, inclínese un poco hacia delante y mueva sus muletas algunas pulgadas (de cuatro a seis) y coloque su peso sobre ellas (con sus manos colocadas en las barras, no con sus axilas), moviendo el pie lastimado junto con los extremos de las muletas.

■ Luego, mientras las muletas aún estén cargando su peso, mueva su pie sano para que quede por delante de los extremos de las muletas.

■ Lleve las muletas hacia delante nuevamente y repita el procedimiento (hasta llegar a destino por supuesto, después, puede parar).

Sillas

Levantarse de una silla y sentarse no es tan terrible. Es recomendable usar una silla estable, con buen respaldo y apoyabrazos que pueda usar para elevarse. Evite las sillas con ruedas ya que son movedizas y tienden a deslizarse cuando uno trata de sentarse sobre ellas.

■ Una vez que haya encontrado una silla apta para usted, lleve su cuerpo bien contra la silla para que la parte trasera de sus piernas quede contra el borde del asiento.

■ Luego, levante su pie lastimado por encima de usted y tome ambas muletas con una mano (sosteniéndolas por los mangos es lo más efectivo).

■ Con su mano libre, encuentre el apoyabrazos de la silla y luego apóyese en él mientras baja su cuerpo hasta quedar sentado. (Use sus muletas que tiene en la otra mano para tener más equilibrio y apoyo)

■ Para levantarse el procedimiento es similar: córrase hasta el borde del asiento y luego, mientras toma sus muletas sobre su lado sano, levántese de la silla usando su mano libre y el apoyabrazos. Una vez que esté levantado, vuélvase a colocar en posición de trípode y estará libre para deambular nuevamente.

Cómo lidiar con las escaleras

Las escaleras probablemente sean uno de los obstáculos más difíciles de vencer mientras uno usa muletas (a menos que trate de trepar por una pared congelada con muletas, eso sí que es particularmente difícil y PARA NADA RECOMENDADO). Pero hay algunos métodos para garantizar que pueda subir y bajar escaleras en forma segura.

El método más fácil tal vez sea usar el método preferido de los niños: subir y bajar sobre su cola. Para comenzar, baje su cuerpo hasta uno de los escalones más bajos.

■ Si puede, tire sus muletas hasta la parte superior de las escaleras o colóquelas lo más alto que pueda. No le resultarán útiles mientras sube (a menos que quiera usarlas para molestar golpeando a los que pasan por ahí).

■ Coloque ambas manos detrás de usted en el siguiente escalón hacia arriba y levante su cola hasta el próximo escalón, usando su pie sano para tener más fuerza. ¡Repita hasta llegar hasta arriba!

■ Bajar es más o menos lo mismo: coloque sus muletas lo más abajo que pueda, ponga sus manos detrás de usted (en el mismo escalón que su cola) y baje su cuerpo un escalón.

Si subir las escaleras sentado sobre su cola le parece imposible, puede tratar de subir con muletas. Siempre use el pasamanos. Si no hay uno disponible, tal vez tenga que resignarse a usar el método de los niños. También puede tratar de pedir ayuda a alguien para que le permita mantener el equilibrio mientras sube y baja las escaleras. Será un poco más seguro y ambos saldrán ganando: usted recibirá ayuda y su amigo se sentirá bien por ayudarlo.

■ Coloque ambas muletas bajo la axila que está en el mismo lado de su pie lesionado. Úselas cuando normalmente colocaría el peso sobre ese pie.

■ Ponga su pie sano sobre el escalón primero, luego use el pasamanos, sus muletas y la ayuda de sus vecinos para mantener su equilibrio mientras levanta su pie lastimado por encima del escalón. Siga repitiendo el proceso hasta llegar arriba.

■ Para bajar, coloque su pie lesionado por adelante suyo con las muletas. Luego salte sobre su pie sano, de a un escalón por vez.

Una vez que ya sea experto en estas maniobras, ya podrá caminar perfectamente con sus muletas. Le recomendamos que no corra maratones y que no baile, pero si le da a su pie herido el reposo que necesita, es probable que pueda volver a caminar sin ayuda pronto. Y por más que las muletas sean divertidas, no reemplazan a la libertad de movimiento.