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Lesiones de Lisfranc

Descripción

Hay algunas articulaciones a las que les gusta acaparar toda la atención. Por ejemplo, la articulación del tobillo siempre está cubierta de vendas y hielo. Aún la articulación del dedo gordo del pie es bastante reconocida. Pero, ¿quién se pone a pensar en la articulación de Lisfranc? De las más de 30 articulaciones que tiene el pie, la de Lisfranc no es justamente la más renombrada. Sería poco natural considerar que éste es un nombre común. No obstante, los problemas con esta articulación pueden ser tan molestos como las lesiones de otras articulaciones. (¡Te gané, articulación del tobillo!)

La articulación de Lisfranc se ubica en el lugar en el que los metatarsianos (los huesos largos y finos que se conectan con las partes inferiores de los dedos del pie) se unen con los tarsianos (los huesos cortos y un poco cuadrados que componen el arco en la parte media del pie). Además, hay ligamentos que conectan estos huesos y los mantienen alineados adecuadamente.

Las lesiones en la articulación de Lisfranc generalmente se dan en las personas que estuvieron involucradas en un accidente de tránsito, en quienes hicieron el servicio militar, en los atletas (corredores, jugadores de fútbol, jinetes, etc.), en los que se han caído desde una altura considerable y en los pacientes que tienen daños en los nervios de los pies (como los diabéticos y las personas cuya neuropatía está causada por el consumo de alcohol). Desafortunadamente, algo tan simple como errar un escalón o dejar caer algo pesado sobre su pie (como un yunque), también puede provocar una lesión en la articulación de Lisfranc.

Este tipo de lesión fue descripta por primera vez por Jacques Lisfranc, un cirujano que estaba en el ejército de Napoleón. Los hombres de la caballería a veces se enredaban los pies en los estribos y estos provocaba una lesión en la articulación. El tratamiento más común en ese momento era la amputación parcial. Afortunadamente, la medicina ha avanzado mucho desde el Siglo XIX. (En resumen, su podiatra no le sugerirá la amputación como la mejor opción de tratamiento).

Las lesiones de Lisfranc pueden darse de tres formas diferentes: esguinces, dislocaciones y fracturas. Un esguince de la articulación de Lisfranc significa que los ligamentos que conectan los huesos han sufrido un esguince y se han estirado (en pocas palabras, es una lesión de sus tejidos blandos). El problema es que estos ligamentos ayudan a mantener la articulación y su pie correctamente alineados. Cuando se estiran y quedan desalineados, su pie puede perder estabilidad. O bien, los huesos de la articulación pueden quebrarse. Puede haber fracturas con desgarro (que es básicamente cuando un pedazo de hueso se quiebra, generalmente debido a que el ligamento se separa del hueso), o puede haber una fractura que recorre todo el hueso.

En las dislocaciones de la articulación de Lisfranc, algunos o la mayoría de los metatarsianos se han salido por la fuerza de su posición correcta. Pueden moverse todos los metatarsianos juntos o algunos pueden moverse y otros quedar en su lugar correcto. Los huesos dislocados en ocasiones regresan a su posición correcta luego de la dislocación, por lo cual el diagnóstico de la lesión puede ser difícil.

Síntomas

Como los síntomas de las lesiones de Lisfranc son tan similares a los esguinces, estas lesiones pueden ser difíciles de diagnosticar. No obstante, con este tipo de lesión es probable que note un poco de hinchazón en la parte superior del pie y tal vez algún hematoma o ampollas a lo largo del arco del pie. Además, es posible que la forma de su pie cambie y que luzca más ancho luego de la lesión. Es probable que le duela la parte media del pie cuando se pare o ejerza presión sobre éste y, si el daño es grave, tal vez no pueda siquiera pararse. Sostener el talón y hacer rotar el pie en círculos es otra cosa que puede ser dolorosa si tiene una lesión de Lisfranc, pero no si tiene un esguince de tobillo.

Diagnóstico

Cuando no se tratan las lesiones de Lisfranc, especialmente las fracturas o dislocaciones, puede haber consecuencias graves. Su pie puede desarrollar el síndrome compartimental, en el cual se acumula presión en los tejidos blandos, se comienzan a cerrar los vasos sanguíneos y se dañan los nervios. (El síndrome compartimental a menudo requiere de una cirugía inmediata para evitar un daño significativo en los tejidos de su pie). Siempre es recomendable consultar a un podiatra para que le revise el pie luego de haber experimentado una lesión, especialmente cuando los síntomas como hinchazón y dolor no desaparecen luego de uno o dos días.

Probablemente su podiatra le pregunte sobre su lesión, hace cuánto que ocurrió, qué síntomas ha tenido y otras cosas más. También puede realizar un examen físico de su pie. En algunos casos, se puede hacer un examen detallado con el paciente anestesiado. Como las lesiones de Lisfranc pueden ser difíciles de diagnosticar, su podiatra puede usar otros recursos, como radiografías o dispositivos de diagnóstico por imágenes.

Tratamiento

Aunque las lesiones de Lisfranc a menudo requieren de una cirugía, dependiendo del tipo de lesión que ha tenido, su podiatra puede tratar de aplicar un tratamiento más conservador al comienzo. A menudo, estos tratamientos no quirúrgicos implican dejar el pie en reposo tanto tiempo como sea posible, así que, evite pararse y eleve su pie lesionado a una altura levemente superior a la de sus caderas. También es recomendable aplicar hielo sobre su pie (20 minutos sobre una toalla fina y luego al menos 40 minutos sin hielo) y tomar antiinflamatorios como ibuprofeno, ya que esto puede ayudar a reducir la hinchazón y el dolor. Su podiatra tal vez le enyese el pie para mantenerlo inmovilizado y permitir que la articulación lesionada sane, así que tendrá que aprender a moverse con muletas durante un tiempo.

En los casos en los que la lesión de Lisfranc es grave, su podiatra puede recomendar la cirugía como la mejor opción. Los cirujanos a menudo usan clavos o tornillos para asegurar los huesos en su lugar correcto mientras sanan, pero estos implementos se retiran después de un tiempo (generalmente unos cuatro o cinco meses después). Desafortunadamente, las lesiones de Lisfranc a menudo generan artritis en la articulación luego de un tiempo. La buena noticia es que su podiatra también puede tratar su problema de artritis.

Con todo lo que implica el tratamiento de una lesión de Lisfranc, tal vez se sorprenda por no haber pensado antes en esta articulación. Incluso puede pensar que la lesión es bastante complicada. Pero, aún si tiene una articulación de Lisfranc a la que le gusta llamar la atención, puede quedarse tranquilo al saber que al menos la medicina moderna ha progresado bastante desde la era de Napoleón. Y esas son buenas noticias, ¿no le parece?