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Información Sobre la Cirugia

Descripción general del tratamiento quirúrgico

Sin importar cuál sea el problema en sus pies, el objetivo del tratamiento podiátrico es reducir el dolor que usted siente. La cirugía es uno de los métodos que se usan para mejorar la funcionalidad del pie y aliviar su dolor.

La cirugía no siempre es necesaria. Los problemas en los pies, especialmente los más leves, a menudo responden a tratamientos más conservadores, como por ejemplo cambiar el tipo de calzado que usa, usar aparatos de ortopedia (como las plantillas recetadas) o tomar medicamentos para reducir el dolor y la inflamación. No obstante, si estos tratamientos conservadores no mejoran su problema, o si su problema es más grave, su podiatra puede recomendarle un tratamiento quirúrgico.

Con cualquier tratamiento que realice, asegúrese de presentarle a su médico todas las preguntas o inquietudes que tenga para evitar la confusión y la ansiedad. Cualesquiera sean sus inquietudes, nunca debe sentir que sus preguntas son irrelevantes, ya que es su derecho y su responsabilidad compartir todas las decisiones sobre el cuidado que recibirá. Ser un paciente informado le ayudará en gran medida para tomar decisiones sobre cuál es la mejor atención médica que puede recibir.

Problemas médicos anteriores

Antes de realizarse cualquier tipo de cirugía, debe hablar sobre su historial médico completo con su doctor. Si sufre ciertos problemas médicos, como diabetes, mala circulación, sangrado excesivo, historial de tabaquismo o reacciones adversas a la anestesia u otros medicamentos, es posible que no pueda someterse a una cirugía. Por favor, infórmele a su médico sobre los problemas médicos previos que pueden afectar a su posibilidad de someterse a y recuperarse de una cirugía. Esto permitirá que su médico pueda recomendar el tipo de tratamiento adecuado para usted.

Complicaciones

Parte de estar informado sobre la cirugía es conocer los riesgos asociados a la misma. Si bien ciertas cirugías se realizan sin problemas, es posible que surjan complicaciones, tales como dolor, cicatrices, infecciones, hinchazón, pérdida de o cambios en la sensibilidad, y recurrencia de la deformidad original.

Hay complicaciones más raras (que generalmente se ven en menos del 5% de las cirugías) que pueden ser un exceso o falta de corrección de la deformidad, cicatrices muy prominentes o grandes que restringen su movimiento, coágulos en las venas profundas que se forman luego de su cirugía, hinchazón que persiste más allá del período normal, huesos que no se pueden volver a soldar (no se unen) o muerte del tejido o el hueso. En muy raras ocasiones, el paciente puede experimentar el síndrome del dolor regional complejo, caracterizado por un dolor debilitante y  constante.

Hablemos un poco sobre estas complicaciones con mayor detalle.

La complicación más común luego de un cirugía es la hinchazón excesiva en el lugar de la cirugía. La hinchazón es la respuesta natural del cuerpo a una lesión. Se lleva más sangre a la zona afectada para que ésta sane más rápido, pero no siempre es fácil de drenar. Los tejidos se pueden hinchar de líquido, lo cual coloca más presión a los nervios y provoca dolor. Los pies son especialmente propensos a hincharse, ya que se encuentran más lejos del corazón y los fluidos deben luchar contra la fuerza de gravedad para salir.

La hinchazón excesiva en respuesta a la cirugía ocurre en aproximadamente el 20% de los pacientes que se someten a una cirugía. Si lleva una vida muy activa luego de la cirugía o si usa zapatos poco amplios o vendas demasiado ajustadas puede contribuir a su problema. Si experimenta un exceso de hinchazón, puede ayudar a su cuerpo elevando sus pies y manteniéndolo así tanto tiempo como sea posible. Su médico también puede recomendarle que use vendas de compresión especiales o medicamentos para reducir la hinchazón. En algunos casos, la hinchazón está presente durante más de un año luego de la operación.

El dolor o las molestias también son comunes luego de una cirugía, pero generalmente no son graves y es probable que se puedan controlar con analgésicos recetados por su médico. No obstante, si experimenta un dolor grave inmediatamente o unos pocos días después de su cirugía, esto puede ser preocupante. El dolor que uno siente inmediatamente después de la cirugía puede deberse a que las vendas están demasiado ajustadas, o tal vez ha que ha colocado peso sobre su pie demasiado rápido luego de su operación, o que no le ha dado al área afectada el reposo suficiente.

Tal vez desarrolle dolor unos días luego de la cirugía. Si bien esto a menudo se debe al desarrollo de una infección en el área de la cirugía, también puede tener otras causas que su médico deberá investigar.

También puede experimentar dolores que pueden durar hasta bastante después de su cirugía, a menudo debido al hecho de no realizar ejercicios de fisioterapia para mantener o mejorar su rango de movimiento o, nuevamente, a ser demasiado activo luego de la cirugía. Hable con su médico si siente un dolor moderado o grave luego de la cirugía.

La infección siempre es una preocupación cuando se corta la piel. Hay muchos tipos de bacterias que viven en la superficie de nuestra piel, pero no todas son dañinas. Si bien su piel en el lugar de la incisión se limpia perfectamente antes de la cirugía, es imposible eliminar todas las bacterias que viven allí. Algunas bacterias de su piel pueden penetrar en la herida de la cirugía y multiplicarse, provocando una infección que a menudo aparece unos días después de la cirugía. Estas infecciones son muy raras (entre el 1% al 3% de los pacientes de cirugía), pero suceden.

Cuando uno tiene una infección en el lugar de la cirugía, es probable que pueda tratarla con un antibiótico por vía oral. No obstante, si las bacterias que infectan al lugar de la cirugía resisten el tratamiento, o se encuentran muy en el interior de su cuerpo (como por ejemplo en el hueso), tal vez sea necesario recibir antibióticos por vía intravenosa (que a menudo son más potentes que los que se ingieren por vía oral). Hable con su médico si nota algún signo de infección, como por ejemplo enrojecimiento o secreciones en el lugar de la cirugía, o si tiene fiebre, escalofríos, sudoración o se siente excesivamente cansado.

Como en la cirugía se cortan nervios pequeños (y ocasionalmente algunos más grandes), es posible que pierda la sensibilidad en el lugar de la cirugía. Es normal que sienta la piel adormecida luego de la cirugía y esto normalmente pasa en pocos días. NO obstante, algunos pacientes experimentan una sensibilidad extrema (a menudo un aumento del dolor u otra sensación), o ardor, cosquilleo o sensación de frío en la zona. Si bien estos cambios pueden ser permanentes (rara vez), la mayoría de los pacientes vuelven a la normalidad en pocos días, semanas, meses o a veces en uno o dos años.

Las cicatrices a menudo son un problema cosmético, pero es probable sentir mayor sensibilidad en el lugar de la cicatriz. Lamentablemente, los pies (particularmente la parte de la planta) es más propensa a las cicatrices que oras partes del cuerpo, principalmente porque se ejerce mucha presión cuando caminamos sobre ellos. Sin embargo, su cirujano puede intentar realizar incisiones en áreas menos propensas a las cicatrices, y hará incisiones que reduzcan la tensión en su piel para reducir el tamaño de las cicatrices.

Si bien cualquier persona puede experimentar un retraso en la cicatrización, esta complicación se observa más frecuentemente en pacientes que tienen problemas de cicatrización o circulación. Este grupo incluye a los diabéticos, a las personas con problemas cardíacos o circulatorios y a los fumadores.

En algunos casos, puede ser difícil que los huesos vuelvan a soldarse (esto en general sucede en 6 a 8 semanas), o que nunca se suelden (no unión). O bien, puede suceder que su tejido blando no sane. El lugar de la cirugía puede presentar úlceras, supuración, secreciones o puede separarse antes de sanar. En menos del 1% de los pacientes, el tejido puede morir, pero esto es un poco más común en los pacientes que tienen problemas de circulación (diabéticos, etc.).

Cuidado post- operatorio

El tiempo de recuperación luego de la cirugía varía mucho y depende del tipo de cirugía realizada, e incluso de su propio estado de salud en general. La mayoría de los pacientes se siente aproximadamente un 75% mejor luego de diez a dieciséis semanas luego de la cirugía. No obstante, la recuperación completa puede llevar de doce a dieciocho meses.

Es probable que su médico le dé instrucciones específicas para ayudar a que su pie se recupere luego de su operación. Estas indicaciones pueden incluir guardar reposo, aplicar hielo al área para reducir el dolor y la hinchazón, compresión (a menudo usando vendas de compresión), y elevar el pie. Tal vez necesite algún tipo de accesorio para el cuidado post-operatorio, como muletas, bastones, yesos, férulas, vendas, calzado quirúrgico o tablillas. Sin importar cuáles sean las instrucciones de su médico, es fundamental que las siga al pie de la letra luego de su cirugía. Al hacerlo, puede reducir considerablemente su riesgo de desarrollar complicaciones. Si no lo hace, puede experimentar problemas, como la necesidad de operarse nuevamente, el desarrollo de complicaciones más graves o incluso la pérdida de un miembro.

La cirugía es un tema serio, pero no hay por qué tenerle miedo. Si bien no hay garantías de que la cirugía corrija todos los problemas de sus pies, la cirugía a menudo sirve para reducir el dolor y mejorar su calidad de vida. Nuevamente, hable con su médico sobre sus inquietudes. Asegúrese de comprender el procedimiento y sienta confianza en su profesional. Después de todo, lo importante es su salud.