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Fracturas Del Quinto Metatarsiano

Descripción

Shakespeare era un hombre de gran inteligencia e ingenio. Pero, aunque era muy versado en los asuntos el corazón, no estaba familiarizado (ni tampoco interesado) con las cuestiones de los pies. De haberlo estado, hubiéramos disfrutado de obras maestras como Callo de una noche de verano, Romeo y Juanete o, posiblemente, Mucho ruido y pocos metatarsianos. Aunque el mundo siempre sufrirá la pérdida de estas potenciales obras maestras, puede estar seguro de que ahora, gracias a la ciencia moderna (y al arduo trabajo de los podiatras), le es posible saber más acerca de sus metatarsianos de lo que sabía Shakespeare.

Los metatarsianos son los huesos elegantes del mundo de los pies. Son más largos y delgados que la mayoría de los otros huesos del pie (los pobres tarsianos, por ejemplo, son bastante rechonchos en comparación, y los huesos de los dedos son un poco retacones) y llenan con gracia el espacio entre sus dedos y la mitad del pie. De hecho, la bola del pie está compuesta principalmente de metatarsianos (Seguramente Shakespeare podría haber elaborado al menos una oda a estos elegantes huesos…)

Del mismo modo que tiene cinco dedos en su pie (a menos que sea uno de los afortunados que poseen un dedo adicional), tiene cinco metatarsianos, cada uno de los cuales se conecta con la base de un dedo. Como sus dedos, los metatarsianos se numeran del uno al cinco. El primer metatarsiano se conecta con su dedo gordo, el segundo metatarsiano lo hace con el siguiente dedo, y así sucesivamente. Por lo tanto, el quinto metatarsiano se conecta con la base de su dedo meñique. Este hueso es, por desgracia, muy propenso a las lesiones, ya sea porque está en la parte externa del pie o porque se pelea mucho con los demás dedos; la ciencia aún tiene que ofrecer muchas respuestas sobre el tema.

Las fracturas del quinto metatarsiano tienden a ser de distintos tipos. El primero es la fractura por avulsión, que generalmente ocurre con una lesión de tipo invertida, como una torcedura de tobillo. Básicamente, un tendón o ligamento se separa del hueso y lleva una parte del hueso consigo. Esta fractura generalmente sucede en la base del metatarsiano, en una parte prominente el hueso llamada proceso estiloide. Los síntomas de una torcedura de tobillo pueden encubrir los síntomas de una fractura por avulsión.

Otro tipo de fractura, tal vez más grave, es la que se conoce como fractura de Jones. También ocurre cerca de la base del quinto metatarsiano, en un área conocida como articulación metafísea-diafísea. Lamentablemente, esta zona tiene un suministro de sangre bastante malo, lo cual dificulta la curación. Las fracturas de Jones a menudo se deben a una fatiga reiterada sobre el hueso (por ejemplo: fractura por fatiga o quebraduras en el hueso), una fractura completa que se ha formado a causa de fracturas por fatiga anteriores o tal vez como resultado de un golpe.

Las fracturas en espiral u oblicuas generalmente ocurren en la parte del medio o superior del metatarsiano. Estas fracturas pueden suceder a causa de un golpe (como por ejemplo si dejara caer la antología completa de las obras de Shakespeare sobre su pie) o por fatiga mecánica.

Síntomas

Tal vez se sorprenda al saber que pude caminar con una fractura del quinto metatarsiano (No es que deba hacerlo, pero podría hacerlo si quisiera). Las fracturas por avulsión, en particular cuando forman parte de una torcedura de tobillo, pueden pasar desapercibidas y sin tratarse mientras intenta lidiar con los síntomas de la torcedura.

Los síntomas más comunes de las fracturas del quinto metatarsiano incluyen hinchazón, dolor y un poco de sensibilidad a lo largo de la parte externa del pie. Tal vez note algunos hematomas en la zona y, aunque pueda caminar, apoyarse sobre el pie seguramente no será una sensación cómoda. Si experimenta alguno de estos síntomas, probablemente debe hacer que un podiatra revise el pie. Si está en duda, sólo piense que Shakespeare muy probablemente haya visitado a su podiatra ante el menor síntoma de dolor en el pie. Eso en caso de que existieran los podiatras en su época.

Diagnóstico

Su podiatra puede ser un fanático del poeta o no (particularmente porque Shakespeare no menciona al pie de atleta en casi ninguna de sus obras), pero seguramente es un experto en detectar fracturas en los pies. Si sufre una fractura del quinto metatarsiano, su médico probablemente examine su extremidad lesionada (murmurando con simpatía o no) y tal vez ejerza presión sobre el pie para determinar de dónde proviene exactamente el dolor. Así que, prepárese, probablemente deba relatarle una historia de todos sus síntomas.

Como su podiatra probablemente no tenga visión de rayos X (a diferencia de Shakespeare que, como todos sabemos, podía ver a través de las paredes… ¿o ése era otro?), tal vez use algún tipo de tecnología de diagnóstico por imágenes (las radiografías son el método más común) para examinar bien sus huesos y descubrir si hay una fractura o no.

Tratamiento

Si una fractura interrumpe la elegancia de su quinto metatarsiano, entonces su podiatra establecerá un plan de curación apto para usted. El tipo de tratamiento dependerá del tipo de fractura que tenga y de dónde esté ubicada la misma.

Si tiene una fractura por fatiga, o si el hueso no se ha desplazado (todas las piezas del hueso están donde deben estar), su podiatra puede optar por tratar su fractura de modo más conservador, a través del método RICE (reposo, hielo, compresión y elevación) para reducir la hinchazón en la zona (y por lo tanto reducir el dolor) y darle a la lesión la posibilidad de sanar.

Para las fracturas un poco más graves, tal vez se necesite de un calzado con suela dura, una bota de yeso o un yeso para inmovilizar el pie y permitir que las piezas de hueso se suelden nuevamente. Tal vez necesite acostumbrarse a caminar con muletas durante un tiempo.

Si sus huesos se salen de lugar o si hay muchas piezas de hueso, tal vez necesite una cirugía. Además, si tiene una fractura de Jones, el tratamiento quirúrgico a menudo sana con mayor rapidez que el tratamiento más conservador. Los tornillos, clavos y placas de metal ayudan a asegurar las piezas de hueso de modo que se puedan soldar bien. En última instancia (generalmente luego de seis a ocho semanas o un poco más en el caso de las fracturas más graves), su hueso se soldará para crear nuevamente ese elegante metatarsiano que tanto le gusta. (Un amor que siente con tanta pero tanta pasión que quizás hasta pueda dedicarle un soneto, al igual que Shakespeare).