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Fractura por fatiga en el pie

Descripción

¿Alguna vez ha visto una de esas máquinas que prueban la fuerza de distintos materiales? Uno puede pegar un bloque de cemento, una barra de hierro o una taza de porcelana en la mitad y luego encenderla. La otra mitad de la máquina desciende, toca el objeto y coloca más y más presión sobre él hasta que la taza explota, la barra de hierro se dobla o el bloque de cemento se quiebra y estalla, ensuciando el lugar con mil astillas.

Odio decirle esto, pero usted es como esa máquina. ¿Y sus huesos? Son el material que está siendo probado, particularmente los huesos de sus pies. Cada vez que usted coloca peso sobre sus pies, está poniendo presión en sus huesos. Y si bien los huesos son bastante buenos sosteniéndolo (para eso están después de todo), pueden quebrarse cuando sienten presión, si ésta es excesiva. Estas fracturas de los huesos no siempre son importantes: a veces son pequeñas grietas en el hueso que se llaman fracturas por fatiga.

Las fracturas por fatiga en general se producen por el uso excesivo del hueso (como cuando uno está parado todo el día sobre pisos de cemento o corre o salta demasiado), aunque las enfermedades como la osteoporosis (pérdida gradual de masa ósea) pueden hacer que incluso las actividades cotidianas (como bailar lento en la cocina con su escoba) sean un peligro para sus huesos. Ciertos tipos de zapatos también pueden aumentar su riesgo de desarrollar una fractura por fatiga en sus pies. Los tacos altos presionan mucho a los huesos que componen la bola de su pie y es obvio que usar bloques de concreto en sus pies es una mala idea (especialmente si planea ir a nadar en un río oscuro y sucio usándolos). Las personas con sobrepeso también colocan un exceso de presión sobre los huesos del pie, mucho más que quienes tienen el peso adecuado.

Generalmente, el material óseo más viejo es reabsorbido casi con la misma velocidad que se agrega nuevo material óseo, lo cual significa que sus huesos en general son bastante estables. Pero si uno le agrega presión y estrés, los huesos nuevos no pueden crecer con la misma velocidad que se degrada el material dañado. Sus huesos se “fatigan” y desarrollan pequeñas grietas que provocan las fracturas por fatiga. Y, si no se ocupa de este tipo de fracturas, se pueden producir quebraduras más graves en el hueso.

Síntomas

Como tendemos a pensar que las fracturas son situaciones dramáticas, tal vez no se dé cuenta de que ha desarrollado una fractura por fatiga. Cuando sus huesos comienzan a agrietarse por la presión, es probable que sienta dolor en el lugar de la fractura (especialmente si presiona el hueso afectado). Este dolor puede mejorar con reposo al principio y luego volver cuando uno entra en actividad, aunque es probable que aparezca antes, con cada entrenamiento y que se sienta cada vez peor. Con el tiempo, el dolor puede continuar durante períodos de reposo también. Además del dolor, puede experimentar hinchazón, enrojecimiento y a veces hematomas cerca de la fractura.

Diagnóstico

Si experimenta los síntomas anteriormente descriptos, le recomendamos que consulte a su podiatra, que seguramente ha visto miles de huesos con fracturas por estrés. Este profesional, afortunadamente, es experto en tratar estos huesos dañados. Para poder determinar si usted ha experimentado una fractura por fatiga, su podiatra hará un historial con sus síntomas y con los factores que pueden haber contribuido a ellos. También puede preguntarle sobre sus zapatos, su ambiente de trabajo, los tipos de deportes que practica, si recientemente ha cambiado su rutina de ejercicios, los medicamentos que toma, las enfermedades que puede tener y si ha probado poner su pie en esas máquinas de las que hablamos antes.

Si su podiatra sospecha que su hueso puede estar quebrándose, es probable que le haga una radiografía de inmediato. Y si bien es probable que lo haga, a veces estas fracturas no aparecen en las radiografías hasta luego de unas pocas semanas posteriores a la aparición de los síntomas (pero esto NO significa que usted deba esperar unas semanas antes de consultar a su podiatra). Su médico tal vez le indique que se realice algún otro estudio, como una resonancia magnética o una densitometría ósea. Y por supuesto, es probable que realice un examen físico de su pie.

Tratamiento

Las fracturas por fatiga a menudo se tratan con reposo y, a veces, con inmovilización. Necesitará tomarse un descanso de las actividades de alto impacto mientras su hueso sana aunque (con la aprobación de su médico) tal vez pueda realizar ciertas actividades como nadar, andar en bicicleta o practicar aeróbicos mientras su pie se cura. No obstante, su pediatra tal vez le recomiende que no apoye para nada el pie, caso en el cual será el afortunado ganador de un par de muletas (y posiblemente de un yeso para inmovilizar su pie). Su pie tal vez sea protegido con zapatos de suela rígida o una férula, o tal vez le coloquen una bota de yeso o fibra de vidrio para que sus huesos queden en su lugar mientras sanan.

Aplicar hielo (20 minutos sobre una toalla fina y 40 minutos de descanso) y mantener su pie elevado sobre el nivel de su corazón, harán que la hinchazón y el dolor se reduzcan. Los medicamentos anti-inflamatorios, como el ibuprofeno, también pueden ayudar pero a la vez pueden inhibir la curación del hueso. De modo que, su médico puede sugerirle que use acetaminofeno.

En algunos casos, especialmente si la fractura por fatiga está en un lugar con mal suministro de sangre, tal vez sea necesario realizar una cirugía para ayudar a que su hueso se recupere por completo. En la cirugía su médico puede usar clavos, tornillos o placas para ayudar a que los huesos queden en su lugar mientras se curan.

Curarse de una fractura por fatiga generalmente tarda de seis a ocho semanas, pero puede tardar doce semanas o más en algunos casos. Sin importar cuánto quiera volver a saltar o correr maratones, es fundamental que le dé a sus huesos el tiempo de sanar, o se arriesga a sufrir complicaciones como quebrarse el hueso por completo. También le recomendamos que vuelva a sus actividades anteriores con más tranquilidad, para que su hueso recientemente curado no vuelva a colapsar bajo presión.