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Fractura de un dedo del pie

Descripción

Si alguna vez alguien le dijo que la fractura de los dedos de los pies no puede tratarse y que no vale la pena consultar al médico, esto no es correcto. Si usted se lastima el pie, lo más recomendable es consultar al podiatra, principalmente si sospecha que sufrió una fractura. Muchas fracturas de los dedos de los pies pueden tratarse. Según la gravedad de la quebradura, muchas pueden responder a un tratamiento conservador, pero algunas pueden ser demasiado graves y necesitar una cirugía. Si no se somete al tratamiento adecuado, la fractura se puede curar de manera inadecuada y los  dedos o los pies pueden deformarse;  por esta razón quizás no se sienta cómodo usando ciertos zapatos y el funcionamiento de su pie puede reducirse. La curación inadecuada también puede provocar artritis o un dolor a largo plazo. En pocas palabras, hable con su podiatra, será la persona más adecuada para determinar la forma más eficaz para tratar su dedo fracturado.

Existen diferentes tipos de fracturas. Uno de ellos es la fractura traumática, que puede ocurrir por culpa de un incidente en particular, por ejemplo golpearse el dedo del pie contra un tocador enorme en la mitad de la noche,  o posiblemente porque dejó caer algunos ladrillos sobre su pie (dejar caer algunas plumas sobre los pies no provocan tal daño). Este tipo de fractura puede ser desplazada (el hueso roto se ha movido de la posición correcta) o no desplazada (el hueso se fisuró, o se rompió, pero no se movió de su lugar).

Otro tipo de quebradura es una fractura  por estrés, que ocurre cuando el hueso sufre varios esguinces, provocando pequeñas fracturas que se desarrollan a través del tiempo. Los deportistas que aumentan su actividad de manera precipitada (especialmente los atletas), las personas que sufren osteoporosis y quienes tienen anormalidades en la estructura de sus pies, pueden ser más susceptibles a sufrir este tipo de fracturas.

Síntomas

Los síntomas de las fracturas traumáticas y por estrés son similares, y a su vez, diferentes. Ambos tipos de fracturas suelen ser dolorosas en un lugar específico (es decir, un dolor puntual). Si el dolor es más general, es posible que haya sufrido un esguince más que una fractura. Sin embargo, sigue siendo una buena idea controlar la lesión ya que los esguinces también pueden ser graves. Es probable que pueda seguir caminando después de quebrarse un dedo del pie, así que no suponga que no tiene una fractura sólo porque no perdió movilidad.

Algunos síntomas son un poco diferentes entre los dos tipos de fractura. Por ejemplo, las fracturas traumáticas suelen estar relacionadas con la inflamación y hematomas, mientras que la fractura por estrés generalmente sólo provoca inflamación. También puede observar anormalidades en la forma del dedo o del pie con fractura traumática, y a veces las personas escuchan un sonido seco cuando ocurre la fractura. El dolor que se siente a causa de la fractura por estrés puede desaparecer mientras descansa, pero volverá a aparecer cuando comience a usar su pie otra vez, o después de que lo use.

Diagnóstico

Su podiatra es muy bueno para darse cuenta de lo que anda mal con su pie. Cuando llega a su consultorio con la sospecha de una fractura en su dedo del pie, su podiatra lo revisará y buscará algún tipo de sensibilidad y dolor. Para realizar un diagnóstico firme, probablemente pida una radiografía de su dedo, o quizás use otra tecnología de diagnóstico por imágenes.

Tratamiento

Cuando su podiatra  haya confirmado que su dedo está fracturado, le explicará las opciones de tratamiento. Los tratamientos varían según el tipo de fractura y la gravedad. Por ejemplo, con algunas fracturas menores, es probable que sólo sea necesario usar el dedo lo menos posible. Esto generalmente está acompañado de una protección del dedo y el uso de zapatos que no presionen la zona (como sandalias abiertas).

La clave para curar las fracturas correctamente es la inmovilización. Para lograr esto, su médico puede elegir entablillar el dedo, generalmente pegando el dedo quebrado con el dedo de al lado que no está roto. Sin embargo, no todas las fracturas funcionan bien con este tipo de tratamiento, así que no trate de hacerlo usted solo (especialmente si decide usar la cinta transparente, no sea tonto). Su podiatra también colocará algún tipo de almohadilla entre los dedos pegados, para que la piel de los dedos no se roce  y no genere problemas. También se pueden utilizar tablillas artificiales.

Si  las tabillas no funcionan, es probable que deba colocarse un yeso para evitar que su dedo se mueva durante el proceso de curación. (Pero recuerde que los yesos también funcionan como maravillosos lienzos para hacer garabatos y escribir mensajes de buenos deseos con marcadores). Su podiatra también puede recomendar un zapato con suela rígida (especialmente después de la cirugía), para evitar que el dedo se mueva cuando usted camine.

Si los huesos están dislocados (es decir, fuera de lugar; recuerde que estos son los trotamundos del mundo de los huesos quebrados), su podiatra debe volver a alinear los huesos (un proceso que se conoce como reducción) para lograr que las partes correctas se suelden con las otras partes que corresponden.  Algunas veces, el podiatra podrá manipular los huesos sin cirugía. Sin embargo, especialmente cuando ocurre una fractura grave,  es probable que se necesite una cirugía para mantener juntas todas las partes de los huesos rotos mientras estos se curan. La cirugía, generalmente, consiste en colocar clavos, tornillos o placas en los fragmentos de los huesos para mantener todo bien alineado. Si usted debe someterse a una cirugía por una fractura en un dedo, es importante que siga las instrucciones post quirúrgicas que le indique el cirujano. No es para asustarlo, pero si no las respeta puede sufrir complicaciones muy graves.

Haga lo que haga, asegúrese de tratar bien a los dedos de los pies. Si lo hace, es muy probable que ellos también lo traten bien a usted.