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Equinismo

Descripción

Los caballos y los humanos tenemos algunas cosas en común. Ambos somos mamíferos, ambos amamos comer avena (aunque los humanos preferimos comerla en forma de galleta, mientras que a los caballos les gusta el grano en su forma natural), y ambos somos muy testarudos. Sin embargo, a los humanos no nos gusta mucho comer césped y no tenemos cola. También caminamos de manera diferente a los caballos. Mientras que ellos colocan todo su peso sobre los dedos de sus patas (el casco es como un gran dedo gordo), los pies de los humanos están diseñados de manera diferente. Entonces, cuando nuestros pies comienzan a comportarse de una forma más equina, esto puede causar problemas graves.

El equinismo puede ocurrir en uno o en ambos pies y es una condición en la cual el tobillo no se dobla hacia arriba adecuadamente. El rango normal de movimiento para los tobillos es elevarse alrededor de 10 grados cuando está apoyado sobre una superficie plana (es decir, cuando sus pies se encuentran en un ángulo de 90 grados con respecto a su pierna). Si usted sufre equinismo, probablemente no pueda levantar mucho su tobillo, o quizás nada. En los casos más graves, su pie puede tirar hacia abajo, lo que dificulta o hace que sea casi imposible pararse con su pie perpendicular a su pierna.

Varios problemas pueden causar el equinismo, aunque las causas pueden agruparse en dos categorías: problemas de los tejidos blandos o problemas óseos. Los problemas de los tejidos blandos generalmente se concentran en la rigidez de los músculos y los tendones que tiran el pie hacia abajo: los músculos de las pantorrillas y el tendón de Aquiles. Básicamente, estos músculos pueden tirar el pie hacia atrás y hacia abajo (hacia el talón) con tanta fuerza que superan la fuerza de los músculos que tiran el pie hacia arriba. Estos músculos, tendones o ligamentos rígidos pueden ser simplemente, congénitos (están presentes al momento del nacimiento), heredados (parte de una variación genética natural), un síntoma de trastorno neurológico (como parálisis cerebral) o quizás sea el resultado de alguna causa externa. Las lesiones (o la cirugía) pueden conducir a la cicatrización que tensa el tejido. O bien, las pantorrillas pueden tensarse cuando se contraen durante un período largo de tiempo, como por ejemplo al usar tacos altos todo el día (ese momento en el que realmente desearía haber llevado al trabajo aquellas zapatillas viejas y cómodas), o si usa un yeso que dirige el dedo hacia abajo.

Sin embargo, las causas no siempre son por el tejido rígido. Algunas veces hay huesos bloqueando el tobillo que evitan que pueda moverse totalmente hacia arriba. Esto puede ocurrir por un fragmento óseo que bloquea la articulación (generalmente el resultado de un golpe), o los huesos pueden deformarse por la artritis o por el crecimiento de un tumor.

Síntomas

Las personas con equinismo suelen tener problemas para levantar uno o ambos pies (les puede resultar difícil o imposible de hacer). En varios casos, el pie puede estar doblado hacia abajo (hacia el talón) permanentemente. Esta condición puede parecer obvia, pero las personas tal vez ignoren que sufren equinismo. Las formas más leves de la condición pueden hacer que las personas modifiquen su modo de caminar (generalmente levantan el talón antes de lo normal cuando caminan, lo que puede provocar que el arco se aplane; caminan sobre los dedos de los pies o cambian la forma en que se mueven las caderas o las rodillas) para compensar su incapacidad de levantar correctamente el pie. Como esto modifica el lugar donde se ejerce más presión sobre el pie (generalmente la bola del pie es la que más sufre), puede generar muchos otros problemas.

Por ejemplo, si usted sufre equinismo, puede comenzar a experimentar dolor en el talón o en el arco (también se llama fascitis plantar), dolor en los tobillos, tendón de Aquiles inflamado (tendinitis), problemas como callos o incluso úlceras en la bola del pie (especialmente si sufre diabetes), artritis en el medio de su pie o deformidades como juanetes o dedos martillo. También puede haber problemas hasta en la pierna, puede experimentar periostitis o calambres en las pantorrillas.

Diagnóstico

A pesar del nombre de este problema, es totalmente innecesario consultar a un veterinario cuando sufra equinismo. Probablemente, su podiatra no esté muy familiarizado con las patas de los caballos, pero tiene mucha experiencia lidiando con humanos y está bien capacitado para diagnosticar estos problemas. Cuando vaya a visitar al podiatra, revisará en qué medida puede mover el pie hacia arriba y hacia abajo, tanto con su rodilla está flexionada como con su rodilla estirada. (Esto ayuda a determinar dónde se encuentra el problema: huesos, músculos o tendones). El podiatra puede ejercer presión ligeramente contra su pie mientras usted trata de moverlo (pero no tenga miedo, el podiatra no hace esto para que la revisación le resulte más complicada, sino que este método le ayuda a determinar qué tan fuertes son sus músculos realmente).

Quizás también necesite realizarse una radiografía o algún otro diagnóstico por imágenes, para que su podiatra pueda entender qué está ocurriendo dentro de su pie. Si sospecha que el equinismo pudo haberse provocado a causa de una condición neurológica subyacente, es posible que lo derive a un especialista para que le realice un examen neurológico.

Tratamiento

Cuando su podiatra lo haya examinado, podrá establecer qué fue lo que provocó su equinismo y hablar acerca de las opciones de tratamiento que sean más adecuadas para usted. Como el equinismo a menudo es provocado por los músculos de las pantorrillas contraídos, adoptar un régimen de estiramiento de las pantorrillas puede mejorar su problema. Usted también puede ayudar a aliviar la tensión en el músculo de las pantorrillas usando una férula por la noche para mantener el músculo en la posición correcta. Las plantillas también pueden brindar alivio. Como es probable que el tendón de Aquiles sufra cierta tensión, elevar un poco el talón puede ser útil. Para lograr esto se pueden utilizar taloneras, o también, se pueden usar zapatos con un taco de tamaño moderado (sería bueno que le pregunte a su podiatra la altura adecuada del taco para su pie). Los aparatos ortopédicos (plantillas recetadas) también pueden ser útiles para corregir la forma en que su pie soporta el peso. Si el origen de su problema es una condición neurológica, se puede tratar de otra manera.

Si usted llega al consultorio con varios síntomas secundarios (como dedos martillo, dolor de tendones, juanetes, etc.) su podiatra también puede tratarlos. Los tratamientos más comunes incluyen almohadillas (sin medicamentos) para aliviar la presión (en el caso de los callos), medicamentos o tratamientos para reducir la inflamación, etc.

Si aún siente que uno de sus pies se comporta como el de un caballo más que como el de un humano, puede ser necesario someterse a una cirugía, incluso después de un tratamiento más conservador. La cirugía puede utilizarse para alargar los músculos o los tendones, o quizás sea la mejor forma de quitar el bloqueo del hueso, si esa es la causa de su equinismo. Cualquiera sea el método de su tratamiento, su podiatra podrá establecer las opciones para su pie funcione como el de un humano otra vez.