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Dolor En Las Articulaciones Del Pie

Descripción

La vida es agradable cuando todas las partes de su cuerpo se mueven en armonía: los ligamentos y músculos se estiran fácilmente sin desgarrarse, los huesos apoyan el movimiento, los cartílagos y el líquido sinovial se encargan de lubricar bien todo. Es como una buena fiesta donde todos se llevan bien. Lamentablemente, como todas las partes del cuerpo, las articulaciones pueden desgastarse con el tiempo, sin mencionar la posibilidad de sufrir infecciones, inflamaciones o traumatismos. Cuando su articulación se daña o presenta otros problemas, usted no puede moverse a la perfección y eso le provoca dolor.

De cierta manera, no es sorprendente que las articulaciones duelan, ya que están sometidas a mucha presión, en especial las articulaciones de su pie (hay más de 30 allí) y cualquiera de ellas puede comenzar a generar problemas.

El dolor en las articulaciones tiene muchas causas. La artritis, cuyas causas son muchas, es el origen más común de dolor en las articulaciones. Otras causas del dolor en o alrededor de una articulación incluyen las lesiones, infecciones en las articulaciones, problemas con la estructura del pie, hematomas óseos, daños en los ligamentos, fracturas por esfuerzo, dislocación de las articulaciones, inflamación, cuerpos extraños (como una aguja o un pedacito de vidrio) en la articulación y bursitis (inflamación de la bursa, una estructura en forma de bolsa llena de líquido que está cerca de las articulaciones).

Hablemos un poco sobre la artritis. Algunos de los tipos de artritis más comunes que pueden afectar al pie incluyen:

  • Osteoartritis: este tipo de artritis, la más común, está provocada por el desgaste natural de la articulación, generalmente luego de un período de tiempo (aunque esto también puede estar provocado por un golpe). El sobrepeso puede aumentar su riesgo de sufrir osteoartritis.
  • Artritis reumatoidea: este tipo de artritis en realidad es una enfermedad autoinmune en la que el sistema inmunológico del cuerpo ataca a las articulaciones. Generalmente aparece en un patrón tipo reflejo así que, por ejemplo, ambos dedos gordos del pie resultan afectados a la vez. Quienes sufren esta enfermedad a menudo tienen períodos de remisión entre los brotes. Las mujeres son mucho más proclives que los hombres a desarrollar artritis reumatoidea.
  • Gota: cuando se acumulan cristales de ácido úrico en la sangre, se pueden formar cristales en una articulación, generalmente en la del dedo gordo del pie. Esto duele muchísimo y es más probable que afecte a los hombres que a las mujeres.

Síntomas

El dolor en las articulaciones puede estar acompañado por distintos síntomas, dependiendo de la causa de su molestia. Por ejemplo, la osteoartritis generalmente se desarrolla lentamente y se manifiesta como un entumecimiento, mientras que la artritis reumatoidea generalmente tiene un inicio más agudo (súbito) y puede estar acompañada por dolores en el pecho y el abdomen, pérdida de peso y un sarpullido. La infección en una articulación puede estar acompañada por fiebre.

No obstante, con la mayoría de los problemas en las articulaciones, es probable que observe cierta hinchazón, calor y enrojecimiento en la articulación, además de ciertas restricciones en el movimiento. También puede notar que la forma de su pie ha cambiado levemente.

Diagnóstico

Lamentablemente, su podiatra no tiene un superchip para determinar de inmediato la causa de su dolor (aunque probablemente los científicos ya estén trabajando para desarrollar uno), así que tendrá que investigar un poco para encontrar el origen. Prepárese para contarle cuáles son sus síntomas, hace cuánto que los tiene, con qué rapidez se desarrollaron, qué tan malos son y otros detalles más. Su podiatra también puede ver su pie en movimiento o pedirle que camine un poco. También puede hacerle un examen físico de su pie y puede manipularlo para ver cuál es su rango de movimiento en la articulación que le duele.

Las radiografías y otros estudios de diagnóstico por imágenes sirven para que su podiatra vea qué sucede con sus huesos y los otros tejidos de su pie. Ayudan a que el médico detecte el daño en la articulación y pueda diagnosticar su problema. Sin embargo, debe tener en cuenta que todas las articulaciones evidencian un cierto desgaste con el tiempo, y el desgaste en la articulación dolorosa puede ser la causa de su molestia o no. Se pueden usar agujas para extraer el líquido de la articulación. El líquido sinovial debería ser transparente y un poco viscoso (como la consistencia de un jarabe), pero las infecciones o la gota pueden hacer que se vea turbio. Su podiatra también puede ver si hay cristales de ácido úrico en caso de que haya sospecha de gota, o determinar la cantidad de glóbulos blancos en el líquido.

Tratamiento

El tratamiento de las articulaciones dolorosas generalmente implica tratar de reducir o eliminar la inflamación. Su podiatra probablemente le sugiera que evite apoyar el pie tanto como pueda y que eleve su pie para reducir la hinchazón y el dolor. A menudo, el hielo es útil también (debe aplicarlo durante 20 minutos sobre una toalla fina y luego esperar al menos 40 minutos antes de volver a aplicarlo).

A veces se usan ciertos medicamentos para reducir el dolor en las articulaciones. Su médico puede sugerirle que tome antiinflamatorios no esteroides, como ibuprofeno, u otros analgésicos como acetaminofeno o aspirina. En algunos casos, su podiatra puede aplicarle una inyección de cortisona en la articulación para reducir el dolor.

Como el dolor en las articulaciones puede asociarse con un debilitamiento de los músculos, su podiatra tal vez le sugiera que haga fisioterapia para fortalecer los músculos que interactúan con su articulación. Las plantillas recetadas también se usan para corregir la función del pie y para brindar alivio al dolor.

En otros casos, dependiendo de la causa de su dolor y de cómo responda su articulación al tratamiento no conservador (ya sea bien o mal), su podiatra puede determinar que la cirugía es la mejor opción para aliviar el dolor. Asegúrese de hablar en detalle sobre todas las opciones de tratamiento con su médico especialista.

Si bien el daño en las articulaciones puede ser permanente, no hay motivo por el cual deba vivir con dolor. Con el tratamiento adecuado y controles periódicos, su articulación trabajará a la perfección con el resto de su cuerpo, y dejará de ser una molestia.