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Dedo Gordo Artrítico

Descripción

¿Alguna vez se detuvo, aunque sea por un instante, a decirle “gracias” a su dedo gordo? Merece su gratitud más de lo que cree. Quizás no lo parezca, pero su dedo gordo está expuesto a mucha tensión. Usted lo usa para caminar, estar de pie, subir escaleras o ponerse en cuclillas y, generalmente, ejerce una presión sobre este dedo que equivale al doble del peso de su cuerpo. Incluso en el caso de las personas más livianas, esto puede representar mucha presión sobre esa pequeña área.

Con el correr del tiempo, especialmente si el pie tiene algunos problemas estructurales inherentes, la articulación del dedo gordo puede comenzar a deteriorarse, produciendo un hallux rigidus, o una articulación rígida del dedo gordo. (‘Hallux’ es el término médico para el dedo gordo). Básicamente, la articulación se degenera (se vuelve artrítica) a medida que el cartílago que se encuentra en la articulación se desgasta. Gradualmente, la articulación resulta cada vez más difícil mover ya que el espacio entre los huesos se achica y, si el problema sigue empeorando, comienzan a formarse espolones (crecimientos óseos). Al principio, quizás pueda mover su dedo gordo un poco; en este caso, su condición puede considerarse una hallux limitus (limitación del dedo gordo). Sin embargo, a medida que la condición empeora, la articulación se vuelve más rígida, y el simple hecho de mover el dedo se vuelve algo realmente doloroso y complicado. Como es mucho más sencillo tratar un hallux rigidus durante las etapas iniciales, es una buena idea buscar tratamiento antes de que empeore.

Quienes crean que es mucho más importante cómo luce un zapato que su función (es decir, el apoyo que ofrece) deben tener cuidado: quizás sientan algo de dolor. Aquellas personas que están de pie durante todo el día, especialmente sobre superficies duras o usando zapatos que no tienen un buen apoyo, pueden comenzar a sentir cierto malestar en la zona del arco. Generalmente, ese dolor se asocia con la inflamación de un ligamento, la fascia plantar, que se encuentra en la parte inferior del pie, junto al arco, y que ayuda a sostenerlo. Los espolones en el talón también pueden causar fascitis plantar (inflamación de la fascia plantar).

Síntomas

Cuando a usted comience a ocurrirle lo siguiente, quizás sea su dedo gordo diciendo: “¡Ey! ¡Es hora de buscar ayuda para aquí abajo!”. Probablemente el primer síntoma que sienta sea dolor y rigidez en el dedo gordo. Tal vez le resulte difícil ponerse de pie, caminar o agacharse; básicamente, el sólo hecho de mover o ejercer presión sobre las articulaciones le causará problemas. Sin embargo, es importante ser consciente de que, en esta etapa, quizás pueda mover su dedo normalmente cuando no se apoye sobre él. Así que, debe prestar atención a cualquier malestar durante una caminata normal u otras actividades en las que ejerza presión sobre la articulación.

Las articulaciones artríticas suelen ser más molestas cuando el clima es frío y húmedo. Las nevadas no son buenas para la artritis. Quizás también note que el área que rodea a la articulación luce hinchada, enrojecida y tibia al tacto. Esto ocurre por la inflamación, y el cuerpo intenta arreglar esa zona enviando más sangre hacia ella. Por desgracia, debido a la presión que se ejerce sobre el tejido, todo duele un poco más.

Algunas veces, también puede haber un poco de dolor en la parte inferior del dedo gordo. Básicamente, como el dedo gordo no puede moverse hacia arriba tan fácilmente al caminar o cuando el pie se usa de otra manera, la parte inferior del dedo se presiona contra el suelo y esto puede provocar que se formen callos dolorosos. (Los diabéticos deberían poner especial atención a este problema, ya que el callo puede desarrollar una úlcera y puede infectarse).

Como el hallux limitus se mueve en espiral hacia abajo para convertirse en hallux rigidus, es probable que los problemas empeoren. Pueden desarrollarse espolones que hagan que los zapatos se sientan apretados e incómodos. Los tacos altos (que realmente no son sus amigos) rápidamente se convertirán en enemigos inminentes (los pies le dolerán muchísimo si los usa). El dolor comenzará a aparecer incluso cuando no esté de pie y puede comenzar a extenderse hacia otras partes del cuerpo, como las caderas, las rodillas y la parte inferior de la espalda; estas áreas se resienten por la alteración en sus movimientos al caminar.

Diagnóstico

Gracias a Dios existe el podiatra, ¿no es verdad? Cuando vaya a visitar a su podiatra amigo, probablemente le moverá su dedo gordo para determinar su capacidad de movimiento. Las radiografías también son útiles y le brindarán a su podiatra una visión interna de la articulación. A partir de la radiografía, su podiatra debería poder ver si usted ha desarrollado espolones y cuánto se ha degenerado la articulación.

Definitivamente debe ir al podiatra apenas comience a notar los síntomas. Mientras más tiempo espere para realizar la visita, peor estará su articulación y más difícil será tratarla.

Tratamiento

Si descubre la artritis a tiempo, puede ser posible controlar el dolor de su pie a través de métodos no quirúrgicos. Básicamente, este tratamiento puede dividirse en dos categorías: modificar sus zapatos (esto ayuda a corregir las causas subyacentes de la artritis) y realizar tratamientos para reducir la inflamación (básicamente, ayudan a disminuir el dolor).

Quizás sólo deba cambiar el tipo de zapatos que usa. Primero, abandone los tacos altos. Sabe que son cosa del pasado, y le han causado dolor durante muchos años. Cuando elija sus nuevos zapatos piense en darle más espacio a los dedos para que no haya tanta presión sobre el dedo gordo (le recomendamos que los zapatos tengan suficiente espacio entre sus dedos y la parte interna del zapato). También, puede comprar zapatos con suelas rígidas, lo que le ayudará a reducir la tensión sobre la articulación. Su podiatra puede sugerirle que use algún aparato ortopédico para corregir cualquier mala alineación de su pie y para ayudar a que su pie funcione un poco mejor.

La inflamación puede ser dolorosa, pero generalmente responde a los tratamientos con medicamentos antiinflamatorios por vía oral (como el ibuprofeno), a las inyecciones de algún medicamento más potente como la cortisona justo en la articulación, y a la terapia física (a través de un ultrasonido en la zona).

Si su dedo gordo artrítico no responde a los tratamientos más conservadores o si el problema ya es demasiado grave como para que los tratamientos mencionados no le hagan mucho efecto, posiblemente sea necesario someterse a una cirugía. Su cirujano intentará preservar a articulación al limar el hueso, quitará los espolones y otro daño provocado por la artritis, y volverá a alinear los huesos del dedo en su posición correcta. Si el daño es grande, tal vez sea necesario fusionar o reemplazar la articulación. La fusión eliminará el movimiento de la articulación artrítica y es bastante efectiva en cuanto a la eliminación del dolor. Después de dicha cirugía, la mayoría de las personas pueden seguir haciendo actividad física y usar cualquier tipo de zapatos (excepto los tacos altos) con normalidad.