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Dedo Cruzado

Descripción

A veces, el segundo dedo del pie (el que está justo al lado del dedo pulgar o gordo) se vuelve un poco loco. En ocasiones quiere sobresalir y pasea por ahí tratando de escalar al dedo pulgar, por lo cual termina provocando muchos problemas. Esta condición, conocida comúnmente como “dedo cruzado” tiene su causa probable en una anomalía estructural del pie, que coloca más presión que la normal sobre la parte inferior del segundo dedo. (Es el lugar donde el segundo dedo se conecta con el segundo metatarsiano (uno de los cinco huesos largos y finos que pasan por la mitad de l pie), justo encima de la eminencia metatarsiana o “bola del pie”) Las personas que sufren de dedo martillo, juanetes o cuyos segundos dedos son más grandes que sus pulgares, tal vez tengan más probabilidades tener un dedo cruzado. A veces, esta condición se debe a un arco inestable o a la tensión en los músculos de la pantorrilla.

Independientemente de la causa, esa presión adicional hace que la articulación se deteriore; los ligamentos que sostienen a la articulación pierden fuerza y ya no pueden mantener al dedo en su lugar. No tienen la fuerza suficiente como para dominar al temible segundo dedo. El última instancia, el dedo comienza a cambiar de lugar y se cruza sobre el dedo pulgar (de ahí el nombre “dedo cruzado”).

Síntomas

El dedo cruzado no necesariamente será obvio cuando las cosas comiencen a ir mal. Es probable que empiece a sentir dolor en la bola del pie, cerca de la base de su segundo dedo (Esto sucede porque se rasga la cápsula que está debajo de la articulación). Puede sentir como si estuviera caminando sobre una roca redonda o una canica. (Por supuesto, tal vez realmente tenga una canica en su zapato, así que asegúrese de que no haya ningún juguete en sus zapatos antes de ir al consultorio del podiatra). La base del dedo tal vez también esté inflamada (la respuesta de su cuerpo a la lesión), lo cual significa que el área puede presentar hinchazón, dolor, enrojecimiento y calor. Tal vez descubra que los zapatos le quedan cada vez más incómodos.

A medida que la condición progresa, el segundo dedo comienza a moverse obviamente hacia un lado y, en última instancia, puede quedar casi enteramente sobre el dedo pulgar. Es muy importante visitar a su podiatra cuando comience a experimentar estos síntomas. Una vez que su dedo llegue al punto en el cual esté totalmente por encima de su dedo vecino, quizás la única opción para alinear todo en su lugar sea la cirugía. Así que, si no encuentra una canica en su zapato, probablemente sea recomendable visitar a su podiatra.

Diagnóstico

Es probable que su podiatra mire su pie y tal vez lo manipule (presionando o moviéndolo) para ver si puede detectar dónde se ubica el dolor y cuán estable es la articulación. Tal vez le sugiera que se realice una radiografía u otro estudio de diagnóstico por imágenes (como una tomografía computada o resonancia magnética) para saber cómo está la articulación por dentro.

Tratamiento

Si puede atrapar al dedo cruzado antes de que comience a pasear por ahí, es mucho más probable que responda a los métodos de tratamiento más conservadores. Estos pueden incluir el tratamiento de la inflamación alrededor de la articulación para reducir el dolor. Esto se logra principalmente evitando pisar con el pie afectado en la medida de lo posible, usar hielo (aplicarlo durante 20 minutos y descansar otros 40 minutos. Recuerde usar siempre una toalla fina entre el hielo y su piel) y tomar medicamentos antiinflamatorios como ibuprofeno o inyecciones de cortisona. Su podiatra tal vez inmovilice la zona con un yeso o una férula para darle a la articulación tiempo de sanar.

También hay métodos que su podiatra puede usar para tratar de corregir el problema que está provocando dolor en la articulación. Puede encintar o entablillar el dedo en su lugar para que mantenga su posición correcta, o sugerir el uso de algún artículo ortopédico (plantillas ortopédicas diseñadas especialmente para usted) o un calzado con suela dura para dar un soporte adicional a la articulación. (Los zapatos de suela dura ayudan a prevenir la fatiga en la bola del pie) Si estira sus pantorrillas tal vez encuentre alivio y mayor estabilidad, en caso de que los músculos tensionados de las pantorrillas hayan contribuido a la condición.

Si estos métodos no reducen el dolor o si el segundo dedo ya ha comenzado a posarse sobre su dedo pulgar, entonces probablemente necesite realizarse una cirugía para devolverlo al lugar que corresponde. Si la cápsula de la articulación está dañada, su cirujano probablemente la repare. Es mejor hablar sobre sus opciones de cirugía con su podiatra, quien puede recomendarle el procedimiento más apropiado tomando en cuenta su estilo de vida y la evolución de su condición.

Tal vez sienta que está molestando a su segundo dedo al no permitirle ir allí donde quiere: sobre su dedo pulgar y por todo su pie. No obstante, es probable que esté más feliz (y seguramente usted también) en el lugar que le corresponde: bien alojado entre su dedo pulgar y su tercer dedo.