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Aparatos Ortopédicos Personalizados

Descripción

Usted sabe que puede obtener recetas médicas para gafas, el colesterol alto y las alergias, pero tal vez no sepa que también puede obtener recetas para plantillas ortopédicas. Estos dispositivos fabricados especialmente, conocidos comúnmente como aparatos ortopédicos u ortesis, están diseñados específicamente para su pie, y se elaboran para corregir problemas en su forma de caminar, en la forma de su pie o para brindar apoyo adicional para áreas débiles de su pie. Además, también se pueden usar para adaptarse a partes de su pie que son inusualmente prominentes.

Básicamente, los aparatos ortopédicos afectan la forma en que su pie interactúa con el piso cuando usted camina (o cuando está de pie o realizando saltos), haciendo que sus pies estén mucho más cómodos. Cuando tiene problemas en el pie, su podiatra puede usar los aparatos ortopédicos como una alternativa más conservadora que la cirugía. En muchos casos (aunque de ninguna manera en todos), pueden ayudar a eliminar el dolor y la incomodidad cuando usted camina, permitiéndole evitar completamente el tratamiento quirúrgico. Por lo general, los aparatos ortopédicos funcionan mejor cuando su uso se combina con otros tratamientos, tales como la terapia física y los medicamentos.

Cuando visite a su podiatra por un problema en el pie y le sugiera un aparato ortopédico como un método de tratamiento posible, probablemente necesitará que le realicen un modelo de su pie para que el aparato ortopédico se ajuste a sus necesidades específicas. Si fuera posible viajar en el tiempo, un escultor famoso como Miguel Ángel podría ser contratado para crear una réplica exacta de su pie. Por desgracia, los científicos todavía no han logrado que viajar en el tiempo sea posible, (¡es hora de que se pongan a trabajar en ello, científicos!), de modo que lo más probable es que su podiatra use otros métodos para hacer un modelo de su pie. Uno de esos métodos (y posiblemente el más genial) es escanear su pie usando un escáner óptico o mecánico. La información es ingresada en una computadora, que construye digitalmente un modelo de su pie en 3D. Su podiatra también puede optar por el método de la gomaespuma, que es un poco menos tecnológico pero no deja de ser efectivo: básicamente, usted se para dentro de una caja llena de gomaespuma, donde queda marcada la forma de su pie. Su pie también puede ser modelado usando la aplicación de yeso (al estilo de esos proyectos de arte que hacía en la escuela primaria, sólo que aplicándolo de una forma –asumámoslo- bastante más útil).

Aparatos ortopédicos adaptables o blandos

En general, se encuentran dos variedades diferentes de aparatos ortopédicos: adaptables (también conocidos como “aparatos ortopédicos blandos”) y funcionales (también conocidos como “aparatos ortopédicos rígidos”). Los aparatos ortopédicos adaptables suelen ser fabricados con materiales más flexibles, como gomaespuma, cuero, corcho o de goma (los malvaviscos, aunque son blandos, no suelen ser lo suficientemente perdurables como para funcionar bien como aparatos ortopédicos). Tal como el nombre lo sugiere, los aparatos ortopédicos adaptables se ajustan a su pie: ayudan a aliviar la presión sobre puntos dolorosos o prominentes, absorben algo de la fuerza de los pasos que da, y en general hacen las cosas más agradables, suaves y acolchadas. Se usan mucho para pacientes diabéticos (y otros) que han desarrollado úlceras dolorosas en sus pies o callos, o bien para aquellas personas artríticas o con deformidades graves en los pies.

Los aparatos ortopédicos blandos tienden a ser relativamente fáciles de colocar, porque están fabricados con materiales que se adaptan inmediatamente a la forma de su pie. Lamentablemente, esa misma flexibilidad también hace que se desgasten con bastante rapidez, de modo que so tal vez necesiten sustituirse con más frecuencia que los aparatos rígidos. También tienden a ser más grandes que los aparatos rígidos, así que tal vez no pueda usarlos con todo tipo de calzado.

Aparatos ortopédicos funcionales o rígidos

Los aparatos ortopédicos funcionales tienden a fabricarse con materiales menos flexibles, como plásticos rígidos o semi-rígidos, o incluso grafito. (¡Sorpresa! ¡Este material no sirve únicamente para lápices y palos de golf!). Están diseñados para ayudar a mejorar el funcionamiento del pie al corregir una función irregular del mismo, y también se pueden usar para tratar otros problemas en su mecanismo de marcha personal, como sus tobillos, piernas, rodillas y caderas. Los aparatos ortopédicos funcionales también se pueden usar de la misma manera a modo de aparatos ortopédicos acomodaticios: acomodando las partes del pie que le provocan dolor.

Los aparatos ortopédicos rígidos tienden a ser, como su nombre lo indica, rígidos, por lo cual puede ser más difícil acostumbrarse a usar estos aparatos que los blandos. No obstante, una vez que se acostumbre, tienden a durar más y necesitan ser sustituidos o ajustados con menor frecuencia que sus parientes más acolchados. También tienden a ser más finos, por lo cual no resulta tan difícil meternos en una amplia variedad de calzados.

Aparatos ortopédicos para niños y atletas

Usar plantillas para los zapatos puede ser particularmente beneficioso para los niños, cuyos pies necesitan ser corregidos desde temprana edad, y para los atletas, quienes pueden tener necesidades especiales para realizar esos movimientos tan espectaculares.

Los niños con deformidades en los pies tal vez necesiten usar aparatos ortopédicos para que la función de su pie se desarrollo al máximo mientras crecen. Generalmente, cuando se reconoce una deformidad en el pie (como pie plano o dedos orientados anormalmente hacia adentro o hacia fuera), es necesario colocar aparatos ortopédicos apenas el niño comienza a deambular (y empieza a sacar todas las ollas y sartenes, y a hacer todas sus maldades). Se deben colocar aparatos ortopédicos nuevos al niño cuando le haya crecido el pie dos números de calzado (lo que, aparentemente, ocurre una vez por semana durante los períodos de crecimiento acelerados).

En general, para los atletas son mejores los aparatos ortopédicos semi-rígidos, ya que brindan amortiguación y soporte estructural para el pie atlético, y le permiten moverse sin dolor de acuerdo con las exigencias del deporte que practique el atleta.